Bienvenida a la tripulación

¡Bienvenidos, grumetes! Os estaba esperando. ¿Habéis visto ya nuestro magnífico barco? Es una belleza, ¿eh? Es el buque escuela Don Lucrecio, único en su clase. En él permaneceremos embarcados unos nueve meses y... ¡por las barbas de Neptuno!, ¡¿quién sabe cuántas aventuras viviremos juntos?!

Este será nuestro cuaderno de bitácora particular. En él consignaremos todas las peripecias que nos vayan ocurriendo. Y con él trabajaremos, por supuesto. En un barco como el nuestro, es fundamental ir apuntando las singladuras que tomamos, los acontecimientos que nos sobrevienen, las incidencias que nos surgen y cómo las solventamos. Solo así nos aseguraremos llegar a buen puerto.

En cualquier caso, ya veréis como pronto os iréis familiarizando con este sistema. Y más pronto todavía le encontraréis no solo utilidad sino gusto a dejaros caer por aquí.

Antes de finalizar, una primera cuestión, para ir abriendo bocado: ¿os habéis preguntado alguna vez, qué demonios es la bitácora? ¡Ea pues! No demoréis más y corred al diccionario a buscarlo antes ya incluso de poner un pie en cubierta. Hay cosas que un grumete no puede dejar de saber...

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